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En 1977, un radiotelescopio detectó una señal del espacio... y hasta el día de hoy nadie sabe qué era

Por Alberto S. · 2 de agosto de 2026

Una simple hoja de papel cambió para siempre la historia de la búsqueda de vida inteligente en el universo.

En ella aparecía una extraña secuencia de números y letras:

6EQUJ5

Un astrónomo la rodeó con un bolígrafo rojo y escribió una sola palabra al margen:

"Wow!"

Aquella anotación espontánea terminó dando nombre a una de las señales de radio más famosas jamás registradas.

Más de cuatro décadas después, la Señal Wow! continúa siendo uno de los mayores misterios de la astronomía.

No porque haya demostrado la existencia de civilizaciones extraterrestres, sino porque, pese a décadas de investigación, nadie ha logrado explicar con certeza cuál fue su origen.

Todo comenzó con la búsqueda de inteligencia extraterrestre

La historia de la Señal Wow! está estrechamente ligada al proyecto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence), un conjunto de iniciativas científicas dedicadas a buscar posibles señales tecnológicas procedentes de otras civilizaciones.

La idea no surgió por casualidad.

En 1959, los físicos Giuseppe Cocconi y Philip Morrison propusieron que una civilización avanzada probablemente elegiría transmitir cerca de la frecuencia de 1420,405 MHz, conocida como la línea del hidrógeno.

¿Por qué precisamente esa?

Porque el hidrógeno es el elemento más abundante del universo.

Cualquier civilización con conocimientos de radioastronomía podría reconocer esa frecuencia como una especie de punto de encuentro universal.

El radiotelescopio Big Ear

Uno de los instrumentos dedicados a esa búsqueda era el radiotelescopio Big Ear, perteneciente a la Universidad Estatal de Ohio.

A diferencia de los radiotelescopios con enormes antenas parabólicas móviles, Big Ear permanecía fijo y utilizaba la rotación de la Tierra para barrer lentamente distintas regiones del cielo.

Los datos tampoco aparecían en pantallas modernas.

En 1977, una computadora IBM 1130 procesaba las observaciones e imprimía continuamente largas hojas de papel matricial donde cada número y cada letra representaban la intensidad de las señales detectadas.

La noche en que apareció la Señal Wow!

El 15 de agosto de 1977, a las 22:16, el Big Ear registró una intensa señal de radio procedente de la dirección de la constelación de Sagitario.

No fue detectada por un científico sentado frente a un monitor.

Tres días después, el astrónomo Jerry R. Ehman revisaba las impresiones generadas por el observatorio cuando encontró una secuencia extraordinaria:

6EQUJ5

Sorprendido, rodeó los caracteres con un bolígrafo rojo y escribió una única palabra:

"Wow!"

Ese gesto improvisado terminó bautizando uno de los eventos más famosos de la historia de la radioastronomía.

¿Qué significa realmente "6EQUJ5"?

Contrario a lo que suele creerse, 6EQUJ5 no era un mensaje secreto ni un código extraterrestre.

Cada carácter representaba la intensidad de la señal durante intervalos consecutivos de 12 segundos.

La secuencia mostraba cómo la potencia aumentaba progresivamente hasta alcanzar un máximo y luego disminuía de nuevo.

Esa forma de campana coincidía exactamente con lo que debía registrarse cuando una fuente fija del espacio atravesaba el estrecho campo de visión del radiotelescopio debido a la rotación terrestre.

La señal completa duró 72 segundos, el tiempo máximo que Big Ear podía observar un mismo punto del cielo antes de que desapareciera de su alcance.

¿Por qué llamó tanto la atención de los científicos?

La Señal Wow! reunía varias características muy poco habituales.

En primer lugar, era una señal de banda estrecha, ocupando menos de 10 kilohertz.

Esto es importante porque la mayoría de las fuentes naturales del universo, como estrellas, púlsares o cuásares, producen emisiones distribuidas en muchas frecuencias.

Una señal tan concentrada suele asociarse a transmisores tecnológicos.

Además, apareció muy cerca de la frecuencia de la línea del hidrógeno, precisamente la banda que muchos investigadores consideraban el mejor lugar para buscar comunicaciones interestelares.

Por separado, ninguno de estos elementos demostraba nada extraordinario.

Juntos, hacían que la señal resultara especialmente intrigante.

El detalle que convirtió el caso en un verdadero misterio

Si la fuente hubiera permanecido transmitiendo, Big Ear debía detectarla dos veces.

El radiotelescopio utilizaba dos bocinas receptoras separadas entre sí.

Cuando la primera observaba una región del cielo, unos tres minutos después la segunda apuntaba exactamente al mismo lugar.

Sin embargo, eso nunca ocurrió.

La Señal Wow! apareció únicamente en una de las bocinas y desapareció antes de que la segunda pudiera volver a registrarla.

Eso indicaba que la fuente dejó de emitir o se interrumpió justo después del primer registro.

Desde entonces, el mismo punto del cielo ha sido observado en más de cien ocasiones con instrumentos mucho más modernos y sensibles.

La señal jamás volvió a repetirse.

Las principales hipótesis... y por qué ninguna ha convencido

A lo largo de los años se han propuesto numerosas explicaciones.

Algunos sugirieron una interferencia terrestre o militar.

Sin embargo, la frecuencia utilizada está protegida internacionalmente para la radioastronomía, por lo que las transmisiones humanas en esa banda están prohibidas.

También se propuso que la señal procedía de un cometa.

En 2017, el astrónomo Antonio Paris planteó esta posibilidad, pero la hipótesis fue ampliamente cuestionada porque los cometas señalados no coincidían con la posición exacta ni podían explicar una emisión tan intensa y de banda tan estrecha.

Por supuesto, también existe la hipótesis de un origen tecnológico extraterrestre.

Pero la comunidad científica insiste en que una señal inexplicada no constituye una prueba de vida inteligente.

Sin una nueva detección o evidencia adicional, esa posibilidad sigue siendo solo una hipótesis entre varias.

El legado de una hoja de papel

Aunque nunca se descubra su origen, la Señal Wow! ya ocupa un lugar permanente en la historia de la ciencia.

Demostró la importancia de documentar cuidadosamente incluso los fenómenos que no pueden explicarse de inmediato.

También recordó que el método científico no consiste en llenar los vacíos con respuestas apresuradas, sino en reconocer cuándo una pregunta sigue abierta.

Curiosamente, el lugar donde se realizó el descubrimiento ya no existe.

El radiotelescopio Big Ear fue desmantelado en 1998 y el terreno pasó a formar parte de un campo de golf.

Lo único que permanece es aquella hoja de papel con la anotación de Jerry Ehman, convertida en uno de los documentos más famosos de la historia de la astronomía.

¿Sabías que...?

  • La Señal Wow! no fue grabada como un archivo de audio. Todo lo que quedó fue una impresión en papel con la secuencia 6EQUJ5.
  • La famosa anotación "Wow!" fue escrita varios días después del registro, cuando Jerry Ehman revisaba los datos impresos, no en el momento de la detección.
  • Actualmente se siguen analizando catálogos estelares para identificar posibles estrellas similares al Sol ubicadas dentro de la región desde la que pareció llegar la señal.

Un misterio que sigue abierto

La Señal Wow! continúa siendo uno de los mayores enigmas de la radioastronomía porque reúne todas las características de un excelente misterio científico: un registro real, perfectamente documentado y, al mismo tiempo, imposible de explicar de forma definitiva con la información disponible.

Quizá algún día aparezca una respuesta convincente.

O tal vez nunca sepamos qué produjo aquellos 72 segundos de emisión.

Lo que sí ha demostrado esta historia es que la ciencia no avanza afirmando aquello que desea creer, sino investigando con rigor incluso cuando la respuesta correcta sigue siendo simplemente:

Todavía no lo sabemos.

Fuentes consultadas

  1. Señal Wow! - Wikipedia