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Fue el mejor médico de su época... pero al morir descubrieron un secreto que nadie imaginaba

Por Alberto S. · 20 de julio de 2026

En 1865 murió uno de los cirujanos militares más prestigiosos del Imperio Británico.

Había servido durante décadas en el ejército, reformado hospitales, combatido epidemias y ganado fama por su carácter estricto y su enorme talento médico.

Su nombre era James Barry.

Pero cuando una empleada preparaba su cuerpo para el funeral, hizo un descubrimiento que sacudió a la sociedad victoriana.

El médico que durante más de cincuenta años había sido conocido como un brillante oficial del ejército había nacido con el nombre de Margaret Ann Bulkley.

Hasta hoy, la vida de James Barry sigue siendo una de las historias más extraordinarias de la medicina.

Un sueño imposible para una mujer

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, las oportunidades para que una mujer estudiara medicina en Gran Bretaña eran prácticamente inexistentes.

Las universidades no admitían alumnas y el ejercicio profesional estaba reservado casi exclusivamente a los hombres.

Margaret Ann Bulkley comprendió muy pronto que, si quería convertirse en médico, tendría que desafiar todas las normas de su tiempo.

Con el apoyo de su madre y de un reducido grupo de familiares y amigos influyentes, adoptó una nueva identidad.

Pasó a llamarse James Barry y comenzó a vivir públicamente como hombre.

En 1809 ingresó en la Universidad de Edimburgo, una de las escuelas de medicina más prestigiosas del mundo, donde obtuvo su título como médico.

Una carrera brillante

Tras graduarse, Barry ingresó como cirujano en el ejército británico.

Durante los siguientes cincuenta años trabajó en distintos territorios del Imperio, incluidos Sudáfrica, Jamaica, Malta, Canadá y la India.

No solo atendía a soldados.

También impulsó importantes reformas sanitarias.

Defendió mejores condiciones de higiene en hospitales, promovió el acceso al agua potable, criticó el trato que recibían los prisioneros y denunció las deficientes condiciones médicas de muchas colonias británicas.

Su personalidad era conocida por ser firme y, en ocasiones, explosiva.

Discutía con superiores, funcionarios e incluso gobernadores cuando consideraba que las decisiones ponían en riesgo la salud de la población.

Una cesárea que hizo historia

Uno de los episodios más famosos de su carrera ocurrió en Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

Barry practicó una cesárea en la que sobrevivieron tanto la madre como el bebé.

Aunque no fue la primera cesárea exitosa de la historia —ya existían casos anteriores en Europa y otras regiones—, sí fue uno de los primeros procedimientos documentados en África en los que sobrevivieron ambos pacientes.

El niño recibió incluso el nombre de James Barry Munnik en honor al médico que realizó la intervención.

El secreto salió a la luz después de su muerte

Barry falleció en Londres en 1865.

Durante la preparación del cuerpo para el entierro, la mujer encargada de amortajarlo observó características anatómicas que indicaban que había nacido con sexo femenino.

También afirmó haber encontrado señales compatibles con un posible embarazo ocurrido años antes, aunque ese detalle continúa siendo motivo de debate entre los historiadores y no ha podido confirmarse con certeza.

La noticia se extendió rápidamente.

Sin embargo, el ejército británico no inició una investigación pública ni anuló su carrera.

Por el contrario, muchos documentos oficiales continuaron refiriéndose a James Barry como hombre, respetando la identidad bajo la que había servido durante toda su vida.

Es cierto que algunos archivos relacionados con Barry permanecieron restringidos durante muchos años, pero no existe evidencia de que todos los documentos fueran sellados durante exactamente un siglo por vergüenza institucional, como suele afirmarse en relatos populares.

Una historia que sigue generando preguntas

Más de siglo y medio después, James Barry continúa siendo objeto de estudio.

Los historiadores debaten cómo interpretar su identidad desde una perspectiva contemporánea.

Algunos consideran que Margaret Ann Bulkley adoptó una identidad masculina únicamente para poder ejercer la medicina en una sociedad que se lo impedía.

Otros señalan que Barry vivió toda su vida adulta como hombre y que resulta imposible conocer con certeza cómo habría definido su propia identidad con los conceptos actuales.

Lo que sí está fuera de discusión es su legado médico.

Fue un profesional adelantado a su tiempo, impulsó reformas sanitarias que salvaron innumerables vidas y demostró que el talento no depende del sexo con el que una persona nace.

La historia de James Barry recuerda que, en ocasiones, las mayores barreras para el progreso no son científicas, sino sociales.

Y que algunas personas han tenido que ocultar quiénes eran para poder demostrar todo lo que eran capaces de hacer.

Fuentes consultadas

  1. James Barry, cirujano militar - Wikipedia en inglés