Entretenimiento

Hace 1,250 años la Tierra sobrevivió a un evento cósmico que hoy nos regresaría a la Edad de Piedra.

Por Alberto S. · 24 de julio de 2026

En el año 774 d. C., la vida transcurría con aparente normalidad.

No hubo crónicas que describieran un cataclismo global.

No se registraron ciudades destruidas ni cielos en llamas.

Sin embargo, más de mil años después, un grupo de científicos descubrió que algo extraordinario había ocurrido.

Los árboles de todo el planeta conservaban la huella de una enorme descarga de radiación procedente del espacio.

Fue un hallazgo tan inesperado que todavía hoy los investigadores debaten cuál fue exactamente su origen.

El mensaje escondido en los árboles

En 2012, la investigadora japonesa Fusa Miyake y su equipo analizaron los anillos de crecimiento de antiguos cedros japoneses.

Cada anillo representa aproximadamente un año de vida del árbol.

Al medir la cantidad de carbono-14, encontraron un aumento repentino y extraordinario entre los años 774 y 775 d. C.

El incremento era mucho mayor de lo que normalmente producen los rayos cósmicos que llegan a la Tierra.

Poco después, otros laboratorios confirmaron el mismo fenómeno en árboles de Europa, Norteamérica y otras regiones del mundo.

Eso demostraba que no había sido un evento local.

Había afectado a todo el planeta.

¿Qué es el carbono-14?

El carbono-14 es un isótopo radiactivo que se forma cuando partículas de alta energía provenientes del espacio chocan con los átomos de nitrógeno de la atmósfera terrestre.

Posteriormente pasa al dióxido de carbono, es absorbido por las plantas durante la fotosíntesis y queda registrado en sus anillos de crecimiento.

Por eso los árboles funcionan como una especie de archivo natural que conserva información sobre cambios en la radiación que llega a la Tierra.

Gracias a ellos fue posible detectar un fenómeno ocurrido hacía más de doce siglos.

¿Qué provocó aquel aumento?

Esa sigue siendo una de las grandes preguntas.

Cuando se publicó el descubrimiento, algunos científicos plantearon la posibilidad de una explosión de rayos gamma procedente del espacio profundo.

Sin embargo, investigaciones posteriores fueron descartando esa hipótesis.

Hoy, la explicación más aceptada es que la Tierra fue alcanzada por un Evento Extremo de Partículas Solares (Solar Energetic Particle Event), probablemente mucho más intenso que cualquier tormenta solar registrada con instrumentos modernos.

En otras palabras, el Sol habría expulsado una enorme cantidad de partículas energéticas que impactaron la atmósfera terrestre.

Aunque el debate continúa, actualmente esta hipótesis cuenta con el mayor respaldo científico.

¿La gente de la época lo notó?

Probablemente muy poco.

La radiación fue absorbida en gran parte por la atmósfera y el campo magnético terrestre.

No existen evidencias de una catástrofe global ni de extinciones asociadas al evento.

Algunas crónicas medievales describen auroras inusuales durante esos años, aunque no es posible asegurar que estuvieran relacionadas directamente con el fenómeno.

La inmensa mayoría de las personas habría continuado su vida sin saber que el planeta acababa de recibir una descarga excepcional de energía procedente del Sol.

¿Qué ocurriría si sucediera hoy?

Aquí es importante distinguir entre lo que sabemos y lo que aún es incierto.

Los especialistas coinciden en que un evento solar de esa magnitud podría afectar seriamente la infraestructura tecnológica moderna.

Entre los sistemas más vulnerables se encuentran:

  • Satélites de comunicaciones.
  • Sistemas GPS.
  • Redes eléctricas de alta tensión.
  • Comunicaciones por radio.
  • Algunas operaciones aeronáuticas.

Sin embargo, afirmar que "internet desaparecería en segundos" o que la humanidad regresaría inmediatamente a la Edad de Piedra es una exageración.

El impacto dependería de muchos factores, como la intensidad exacta del evento, su duración, la orientación del campo magnético terrestre y las medidas de protección existentes.

Las agencias espaciales y los operadores eléctricos trabajan precisamente para reducir esos riesgos.

No sería el primer gran evento solar conocido

El fenómeno más famoso registrado directamente por la humanidad ocurrió en 1859 y recibe el nombre de Evento Carrington.

Provocó auroras visibles incluso cerca del ecuador y dañó numerosas líneas telegráficas.

Si un evento similar ocurriera hoy, produciría importantes interrupciones tecnológicas.

Sin embargo, muchos investigadores creen que el episodio de 774-775 pudo haber sido incluso más energético en cuanto a partículas solares que el Evento Carrington.

Precisamente por eso sigue siendo objeto de intensas investigaciones.

Los árboles como archivos del clima espacial

El descubrimiento del evento de 774-775 cambió la forma en que los científicos estudian el pasado del Sol.

Hoy se conocen varios episodios similares, conocidos como eventos Miyake, en honor a la investigadora que identificó el primero.

Además de los árboles, estos fenómenos también dejan señales en los núcleos de hielo extraídos de Groenlandia y la Antártida, donde quedan atrapados otros isótopos producidos por la radiación cósmica.

Gracias a estos registros naturales, los investigadores pueden reconstruir la historia del clima espacial miles de años antes de que existieran telescopios o satélites.

Un recordatorio de que el Sol también puede ser extremo

Normalmente pensamos en el Sol como una fuente constante de luz y calor.

Pero también es una estrella activa capaz de producir enormes explosiones y expulsiones de partículas.

La mayoría pasan desapercibidas para nosotros gracias al escudo protector formado por la atmósfera y el campo magnético terrestre.

Sin embargo, el evento registrado en los árboles hace más de 1,250 años demuestra que, en ocasiones excepcionales, nuestro planeta puede recibir auténticos bombardeos de energía procedentes del espacio.

Y aunque nuestros antepasados probablemente nunca supieron que aquello ocurrió, los bosques del mundo conservaron ese recuerdo... anillo tras anillo, hasta que la ciencia aprendió a leerlo.

Fuentes consultadas

  1. Evento Miyake - Wikipedia