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Hay planetas condenados a vagar solos por el universo. ¿Cómo terminaron así?

Por Alberto S. · 15 de julio de 2026

Cuando pensamos en un planeta, imaginamos un mundo que gira tranquilamente alrededor de una estrella, como la Tierra alrededor del Sol.

Pero el universo no siempre sigue esas reglas.

Los astrónomos han descubierto que existen planetas que no orbitan ninguna estrella.

Viajan completamente solos por la galaxia, sumidos en la oscuridad del espacio interestelar.

Se les conoce como planetas errantes, planetas vagabundos o rogue planets.

Y podrían ser miles de millones.

¿Cómo un planeta termina completamente solo?

La mayoría de estos mundos probablemente nació dentro de un sistema planetario normal.

Sin embargo, durante los primeros millones de años de vida de un sistema solar ocurre un auténtico caos gravitacional.

Los planetas gigantes interactúan constantemente entre sí. En algunos casos, esas fuerzas gravitacionales funcionan como una gigantesca partida de billar cósmico.

Un encuentro demasiado cercano puede ser suficiente para expulsar a uno de los planetas a velocidades enormes, lanzándolo fuera de su sistema para siempre.

Desde ese momento, queda condenado a viajar sin una estrella que lo ilumine o lo caliente.

Algunos científicos también consideran que ciertos planetas podrían haberse formado de manera aislada, sin llegar a orbitar una estrella desde el principio, aunque ese escenario sigue siendo objeto de estudio.

Un mundo condenado a la oscuridad...

Sin una estrella cercana, la superficie de un planeta errante es uno de los lugares más fríos imaginables.

Las temperaturas pueden descender hasta acercarse al cero absoluto, donde prácticamente no queda calor disponible.

No existe un amanecer.

No hay estaciones.

Ni un cielo iluminado por un Sol.

Solo oscuridad permanente.

...pero quizá no estén completamente muertos

Aquí aparece uno de los aspectos más fascinantes.

Aunque su superficie sea un desierto helado, el interior de un planeta puede seguir produciendo calor gracias a la desintegración de elementos radiactivos y al calor residual de su formación.

Diversos modelos científicos han planteado que, si un planeta posee suficiente masa y una gruesa capa de hielo que actúe como aislante, ese calor interno podría mantener océanos de agua líquida ocultos bajo kilómetros de hielo.

Un escenario parecido al que hoy se estudia en lunas como Europa, de Júpiter, o Encélado, de Saturno.

Si existiera agua líquida, algunos científicos consideran que también podría existir un ambiente potencialmente habitable para formas de vida microscópicas, aunque hasta ahora no existe evidencia de que eso ocurra.

¿Cuántos hay?

Responder esa pregunta es extremadamente difícil.

Como estos planetas no reflejan la luz de una estrella cercana, detectarlos resulta mucho más complicado que encontrar planetas normales.

Aun así, distintos estudios sugieren que podrían existir miles de millones de planetas errantes solamente en la Vía Láctea.

En otras palabras, es posible que haya casi tantos mundos solitarios como estrellas.

El universo de los mundos solitarios

Los planetas errantes nos recuerdan que el Sistema Solar no representa la única forma posible de organizar un planeta.

Mientras la Tierra disfruta de una órbita estable alrededor del Sol desde hace miles de millones de años, otros mundos fueron expulsados de su hogar y continúan viajando solos por la galaxia.

En el universo, incluso los planetas pueden quedarse sin estrella.

Fuentes consultadas

  1. Planeta interestelar - Wikipedia