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La Unión Soviética cavó el agujero más profundo del planeta... hasta que la Tierra los obligó a detenerse

Por Alberto S. · 1 de agosto de 2026

¿Qué ocurriría si la humanidad siguiera perforando la Tierra sin detenerse?

Durante décadas, esa pregunta dejó de ser una simple curiosidad para convertirse en un ambicioso proyecto científico.

En plena Guerra Fría, la Unión Soviética inició una perforación cuyo objetivo era llegar tan profundo como fuera posible para comprender mejor el interior del planeta.

El resultado fue el Pozo Súperprofundo de Kola, una obra de ingeniería que todavía conserva el récord de profundidad vertical alcanzada por el ser humano.

Sin embargo, el mayor obstáculo no fue una falla mecánica ni la falta de tecnología.

Fue la propia Tierra, que terminó imponiendo límites inesperados incluso para uno de los proyectos científicos más ambiciosos del siglo XX.

El Pozo Súperprofundo de Kola: una carrera hacia el interior de la Tierra

Cuando se habla de la Guerra Fría, la mayoría piensa en la carrera espacial.

Sin embargo, mientras Estados Unidos y la Unión Soviética competían por conquistar el espacio, también existía otra competencia mucho menos conocida: explorar las profundidades del planeta.

Estados Unidos había iniciado el Proyecto Mohole en 1961 con la intención de perforar la corteza oceánica para alcanzar el manto terrestre.

El proyecto fue cancelado en 1966 debido a los elevados costos.

La Unión Soviética optó por un camino diferente.

En lugar de perforar bajo el océano, eligió la península de Kola, cerca de la frontera con Noruega, una de las regiones geológicamente más antiguas y estables del planeta.

Allí comenzó el 24 de mayo de 1970 el proyecto SG-3, conocido mundialmente como el Pozo Súperprofundo de Kola.

Su objetivo nunca fue llegar al centro de la Tierra, sino alcanzar la Discontinuidad de Mohorovičić, el límite entre la corteza terrestre y el manto.

¿Cómo lograron perforar más de 12 kilómetros?

Perforar más de 12 kilómetros parecía una tarea casi imposible.

Si toda la columna de tubos hubiera girado durante la perforación, el enorme peso del acero habría terminado rompiéndola.

Para resolver ese problema, los ingenieros soviéticos desarrollaron un innovador sistema de turboperforación.

En lugar de hacer girar toda la tubería, únicamente rotaba la broca situada en el fondo del pozo, impulsada por el flujo de lodo de perforación a alta presión.

Gracias a este sistema, el proyecto logró superar marcas históricas.

Su avance fue constante:

  • 1970: comienza la perforación.
  • 1979: supera el récord mundial de profundidad con 9.583 metros.
  • 1983: alcanza los 12.000 metros.
  • 1984: un accidente rompe cerca de 5 kilómetros de tubería, obligando a desviar la perforación desde unos 7.000 metros.
  • 1989: llega a su profundidad máxima de 12.262 metros.
  • 1992: el proyecto se suspende definitivamente.
  • 2005: las instalaciones son abandonadas y el pozo queda sellado con una pesada tapa metálica.

La Tierra escondía una sorpresa que nadie esperaba

Los científicos calculaban que, a la profundidad prevista, la temperatura rondaría los 100 °C.

La realidad fue muy distinta.

A más de 12 kilómetros de profundidad, los instrumentos registraron aproximadamente 180 °C, un calor muy superior al esperado.

Ese incremento cambió por completo las condiciones de trabajo.

Las rocas graníticas comenzaron a perder rigidez y, bajo la enorme presión, empezaron a deformarse lentamente, comportándose como un material plástico.

Cada vez que los ingenieros retiraban la broca, las paredes del pozo tendían a cerrarse nuevamente.

En otras palabras, la propia corteza terrestre estaba "curando" la perforación.

El objetivo original era alcanzar los 15 kilómetros, pero las limitaciones técnicas hicieron imposible continuar.

A ello se sumó la crisis económica tras la disolución de la Unión Soviética, que terminó por poner fin al proyecto

Los descubrimientos científicos que cambiaron la geología

Aunque nunca alcanzó el manto terrestre, el proyecto produjo hallazgos que transformaron la comprensión de la corteza continental.

La Discontinuidad de Conrad no era lo que parecía

Los modelos geológicos indicaban que alrededor de los 7 kilómetros de profundidad debía aparecer una capa de basalto.

Nunca ocurrió.

Los investigadores descubrieron que el cambio observado por las ondas sísmicas no se debía a un cambio de roca, sino a la transformación del granito sometido a enormes presiones y temperaturas.

Este resultado obligó a revisar interpretaciones geológicas aceptadas durante décadas.

Agua donde nadie creía posible encontrarla

A casi 7 kilómetros de profundidad aparecieron grietas que contenían agua atrapada dentro de los minerales.

Hasta entonces se pensaba que esas profundidades eran completamente impermeables.

El hallazgo mostró que parte del agua profunda podía originarse mediante procesos químicos dentro de la propia corteza terrestre.

Microfósiles a seis kilómetros bajo tierra

Otra sorpresa fue el descubrimiento de 24 especies de microfósiles de plancton unicelular conservados en rocas de aproximadamente 2.000 millones de años de antigüedad.

Su preservación demostró que restos biológicos microscópicos podían sobrevivir bajo condiciones extremas durante escalas de tiempo inimaginables.

Hidrógeno en abundancia

Los científicos también detectaron grandes cantidades de hidrógeno disuelto en las profundidades, hasta el punto de que el lodo de perforación emergía con un aspecto similar al de un líquido en ebullición.

El mito del "Pozo al Infierno"

Si alguna vez escuchaste que los científicos soviéticos perforaron el infierno y grabaron los gritos de almas condenadas, debes saber que esa historia es completamente falsa.

La leyenda comenzó a finales de los años ochenta cuando un medio religioso estadounidense difundió un supuesto informe procedente de Finlandia.

Según la historia, un micrófono especial había captado miles de gritos a temperaturas cercanas a los 1.000 °C.

Nada de eso ocurrió.

Las temperaturas reales fueron de alrededor de 180 °C, no existían micrófonos capaces de operar en esas condiciones y el famoso audio viral resultó provenir de los efectos sonoros de una película de terror estrenada en 1972.

El mito terminó haciéndose más famoso que el propio proyecto científico.

Paradójicamente, la historia real resulta mucho más fascinante.

¿Sigue siendo el agujero más profundo del mundo?

Sí, pero con un matiz importante.

El Pozo Súperprofundo de Kola sigue siendo el pozo con mayor profundidad vertical jamás perforado por el ser humano, con 12.262 metros.

Sin embargo, algunos pozos petroleros modernos han alcanzado longitudes superiores gracias a la perforación direccional, que avanza en diagonal y no únicamente hacia abajo.

Por eso es importante distinguir entre profundidad vertical y longitud total.

Además, aunque esos 12,2 kilómetros parezcan enormes, representan apenas alrededor del 0,2 % del recorrido hasta el centro de la Tierra, situado a unos 6.371 kilómetros de profundidad.

¿Sabías que...?

  • El Pozo Súperprofundo de Kola es más profundo que la altura del Monte Everest y que la profundidad de la Fosa de las Marianas medida desde el nivel del mar.
  • La torre de perforación original tenía un tamaño comparable al de un edificio de unos 20 pisos y estaba diseñada para soportar las duras condiciones del Ártico.
  • Hoy el lugar permanece abandonado y la entrada del pozo está sellada con una gruesa tapa metálica fijada con 12 pernos.

La Tierra todavía guarda secretos bajo nuestros pies

La historia del Pozo Súperprofundo de Kola demuestra que la exploración científica no siempre termina donde se había planeado.

Los ingenieros soviéticos no encontraron el manto terrestre, ni magma, ni mucho menos un supuesto "infierno".

En cambio, descubrieron que nuestro planeta era mucho más complejo de lo que imaginaban.

Las temperaturas extremas, la deformación de las rocas y los inesperados hallazgos geológicos cambiaron la manera de entender la corteza terrestre.

Décadas después, aquel pequeño orificio sellado en el Ártico sigue recordándonos que, incluso bajo nuestros pies, la Tierra conserva secretos que apenas hemos comenzado a descubrir.

Fuentes consultadas

  1. Pozo superprofundo de Kola - Wikipedia