Durante trece veranos consecutivos, Timothy Treadwell convivió con algunos de los animales más temidos de Norteamérica. Caminaba entre osos pardos en el Parque Nacional Katmai, en Alaska, les hablaba como si fueran viejos amigos, les ponía nombres, filmaba sus encuentros y estaba convencido de haber logrado algo que muy pocos creían posible: ser aceptado por ellos.
Para muchos era un apasionado defensor de la vida salvaje.
Para otros, alguien que ignoraba sistemáticamente todas las advertencias de los expertos.
Su historia terminó el 5 de octubre de 2003, cuando él y su pareja, Amie Huguenard, fueron atacados por un oso.
Una cámara registró los últimos minutos del incidente.
La tapa del lente estaba colocada.
Nunca hubo imágenes.
Solo un audio que, hasta hoy, permanece resguardado y que el cineasta Werner Herzog describió como una de las cosas más aterradoras que había escuchado en su vida.
Un joven que buscaba reinventarse
Timothy nació el 29 de abril de 1957 en Mineola, Long Island, Nueva York, bajo el nombre de Timothy William Dexter.
Durante su juventud destacó como deportista y obtuvo una beca universitaria gracias a sus habilidades en la natación.
Sin embargo, su vida cambió durante la universidad.
Abandonó los estudios, comenzó a consumir alcohol y empezó a construir una identidad distinta.
En varias ocasiones afirmaba ser huérfano, aunque sus padres seguían con vida.
Más tarde cambió legalmente su apellido por Treadwell y se mudó a California con el sueño de convertirse en actor.
Hollywood nunca le ofreció el éxito que esperaba.
Diversos biógrafos señalan que llegó a contar historias exageradas sobre su carrera, incluyendo la afirmación de que había estado a punto de obtener un papel en la serie Cheers, algo que nunca ocurrió.
Después de varios fracasos personales y una fuerte adicción al alcohol y las drogas, Treadwell sufrió una sobredosis de la que logró sobrevivir.
Fue entonces cuando apareció Alaska.
El encuentro que cambió su vida
En 1989, un viaje a Katmai National Park, uno de los principales refugios de osos pardos del mundo, transformó completamente su forma de ver la vida.
Años después escribiría que conocer a un oso fue "como mirarse en un espejo".
Aquella frase resume buena parte de su historia.
Treadwell encontró en la naturaleza un lugar donde sentía que no era juzgado.
Los osos no conocían su pasado.
No sabían de sus fracasos.
No cuestionaban quién era.
Con el tiempo llegó a convencerse de que había desarrollado una relación especial con ellos.

Trece años viviendo entre osos
Cada verano regresaba al parque.
Filmó más de 100 horas de video, material que posteriormente serviría para el documental Grizzly Man (2005), dirigido por Werner Herzog.
En esas grabaciones puede verse a Treadwell acercándose a pocos metros de enormes osos salvajes.
Les daba nombres como Mr. Chocolate, Thumper, Czar o Booble.
Les hablaba, narraba sus emociones frente a la cámara e incluso se acercaba a las crías, una conducta considerada extremadamente peligrosa por los especialistas en fauna silvestre.
Durante esos años se convirtió en un conocido activista ambiental y visitó numerosas escuelas para hablar sobre la conservación de los osos.
Sin embargo, también comenzó a recibir constantes advertencias por parte de los guardaparques y biólogos.
Las advertencias que nunca aceptó
Los expertos insistían en que los osos no eran animales domesticados.
Explicaban que acercarse tanto podía alterar su comportamiento natural y acostumbrarlos peligrosamente a la presencia humana.
Además, señalaron que Treadwell interpretaba muchas conductas normales de los animales como señales de afecto o confianza.
En realidad, los osos simplemente estaban tolerando su presencia en determinadas circunstancias.
Diversos especialistas consideran que muchos de los animales con los que convivía eran individuos acostumbrados a evitar el contacto directo con las personas y que el propio parque mantenía estrictas normas para impedir ese tipo de acercamientos.
Treadwell, sin embargo, estaba convencido de que entendía a los osos mejor que nadie.
El último verano
En 2003, quienes han estudiado las grabaciones de Treadwell coinciden en que algo había cambiado.
En sus últimos videos se le observa más cansado y preocupado.
También describe comportamientos de algunos osos que hoy los especialistas consideran claras señales de advertencia, como una mayor agresividad y territorialidad.
Aun así, decidió permanecer más tiempo del habitual en el parque.
Aquella decisión resultó crucial.
Durante el otoño, muchos osos buscan desesperadamente alimento antes de iniciar el invierno.
El animal que finalmente atacó a Treadwell era un macho viejo, con problemas dentales y dificultades para conseguir comida.
No pertenecía al grupo de osos que él había observado durante años.
Era un ejemplar hambriento e impredecible.

Los seis minutos que nunca se hicieron públicos
El 5 de octubre de 2003, Timothy Treadwell y Amie Huguenard murieron tras ser atacados por un oso.
La cámara que llevaban consigo continuó grabando.
Sin embargo, la tapa del objetivo permanecía cerrada.
Solo quedó registrado el audio de aproximadamente seis minutos.
Cuando Werner Herzog preparaba el documental Grizzly Man, escuchó la grabación junto a Jewel Palovak, amiga cercana de Treadwell y heredera de gran parte de su archivo personal.
Después de oírla, Herzog le recomendó destruir la cinta y jamás escucharla.
Con el paso del tiempo cambió de opinión.
Palovak decidió conservarla, pero la guardó en una caja de seguridad bancaria.
Hasta donde se conoce públicamente, ese audio nunca ha sido difundido.
El legado de una historia que sigue dividiendo opiniones
La muerte de Timothy Treadwell continúa generando debate.
Algunos lo consideran un apasionado defensor de la naturaleza que ayudó a despertar interés por la conservación de los osos.
Otros creen que su comportamiento puso en riesgo tanto su propia vida como la de los animales, al romper constantemente las normas de seguridad establecidas por los expertos.
Werner Herzog resumió la historia con una de las reflexiones más recordadas del documental:
"Veo en sus ojos el universo de un hombre que pasó demasiado tiempo solo. Y detrás de su amor por los osos veo una oscuridad que él nunca pudo nombrar."
Quizá esa sea la verdadera tragedia de Timothy Treadwell.
No fue simplemente el ataque de un oso.
Fue la historia de un hombre que encontró en la naturaleza el lugar donde sentía que finalmente pertenecía, sin comprender que los animales salvajes no aceptan ni rechazan a las personas.
Simplemente siguen las reglas de la naturaleza.
And esas reglas nunca cambiaron.
