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¿Por qué los perros dan vueltas antes de hacer del baño? La ciencia ya lo descubrió

Por Alberto S. · 24 de julio de 2026

Casi todos los dueños de perros han visto la misma escena.

El perro encuentra un lugar para hacer del baño.

Pero, en lugar de hacerlo de inmediato, comienza a dar vueltas una y otra vez.

Olfatea.

Se detiene.

Cambia de dirección.

Da otra vuelta.

Y solo entonces se decide.

Durante mucho tiempo se creyó que era simplemente una manía o una forma de acomodarse.

Sin embargo, un estudio publicado en 2013 sorprendió al sugerir que podría existir otro factor mucho más inesperado: el campo magnético de la Tierra.

Aunque la investigación despertó un enorme interés, la historia es más compleja de lo que suele contarse en internet.

Un comportamiento heredado de los lobos

Antes de hablar del magnetismo, conviene entender por qué los perros giran en círculos.

Los etólogos creen que este comportamiento tiene raíces evolutivas.

Los ancestros salvajes de los perros solían girar antes de acostarse para aplastar la vegetación, comprobar el terreno y asegurarse de que no hubiera objetos incómodos o peligrosos.

Ese comportamiento pudo conservarse parcialmente incluso después de la domesticación.

Cuando un perro busca un sitio para hacer sus necesidades, también está evaluando el lugar mediante el olfato y la vista.

Las vueltas le permiten inspeccionar el entorno, detectar olores de otros animales y encontrar una posición que considere segura.

El estudio que sorprendió a los científicos

En 2013, un equipo encabezado por el biólogo Hynek Burda, de la Universidad de Duisburg-Essen (Alemania), publicó una investigación que llamó la atención de todo el mundo.

Durante dos años observaron 70 perros de 37 razas diferentes, registrando 1,893 defecaciones y 5,582 micciones.

Su objetivo era comprobar si existía alguna relación entre la orientación del cuerpo del perro y el campo magnético terrestre.

Los resultados fueron sorprendentes.

Cuando el campo magnético terrestre permanecía estable, los perros mostraban una tendencia estadística a orientar su cuerpo aproximadamente en el eje norte-sur al defecar.

Cuando el campo magnético era inestable, esa preferencia prácticamente desaparecía.

Los investigadores propusieron que los perros podrían poseer algún tipo de magnetorrecepción, es decir, la capacidad de detectar el campo magnético terrestre.

¿Los perros tienen una brújula interna?

Es posible.

La magnetorrecepción está ampliamente demostrada en numerosos animales.

Aves migratorias, tortugas marinas, salmones, tiburones, insectos e incluso algunas bacterias utilizan el campo magnético terrestre para orientarse.

En los mamíferos, sin embargo, la evidencia es mucho más limitada.

En perros todavía no se ha identificado con certeza el mecanismo biológico responsable.

Algunos investigadores han propuesto que podrían intervenir proteínas sensibles a la luz llamadas criptocromos, presentes en la retina de muchos animales.

Otros sugieren que podrían existir diminutas partículas de magnetita en ciertos tejidos.

Por ahora, ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada definitivamente en perros.

¿Entonces giran por culpa del magnetismo?

No necesariamente.

Aquí es donde muchas publicaciones exageran los resultados.

El estudio no demostró que los perros den vueltas para "calibrar su brújula".

Tampoco mostró que esperen a que desaparezcan tormentas solares o alteraciones espaciales antes de hacer del baño.

Lo que encontró fue una correlación estadística entre la orientación corporal y la estabilidad del campo magnético terrestre.

Eso no significa que el magnetismo sea la causa principal del comportamiento.

Las vueltas probablemente cumplen varias funciones al mismo tiempo.

El olfato sigue siendo el protagonista

La mayoría de los especialistas en comportamiento animal consideran que el olfato continúa siendo el factor más importante.

Mientras gira, el perro recoge información química del suelo.

Puede detectar:

  • La presencia de otros perros.
  • Marcas territoriales.
  • Posibles depredadores.
  • Personas u otros animales que hayan pasado recientemente.

Además, elige una superficie que le resulte cómoda y segura.

Todo esto puede explicar por qué algunos perros tardan mucho más que otros en decidirse.

¿Qué ocurre con las tormentas solares?

En internet suele afirmarse que una tormenta solar desorienta inmediatamente a los perros y hace que giren sin saber hacia dónde mirar.

La realidad es mucho menos clara.

El estudio original solo analizó variaciones locales en el campo geomagnético terrestre.

No investigó directamente el efecto de las tormentas solares sobre el comportamiento de los perros.

Aunque las tormentas solares pueden alterar temporalmente el campo magnético de la Tierra, actualmente no existe evidencia sólida de que un perro retrase conscientemente el momento de hacer del baño esperando a que "se estabilice" el magnetismo.

Esa parte pertenece más a la especulación que a la ciencia demostrada.

Un comportamiento con muchas causas

Hoy los etólogos consideran que las vueltas antes de hacer del baño probablemente responden a una combinación de factores:

  • Inspeccionar el terreno.
  • Buscar una postura cómoda.
  • Analizar olores.
  • Reducir el riesgo de amenazas.
  • Marcar territorio.
  • Y, posiblemente, orientarse utilizando información magnética si realmente poseen magnetorrecepción.

Ninguna explicación por sí sola parece resolver completamente el comportamiento.

Es probable que todas contribuyan en mayor o menor medida.

Un misterio que aún no está completamente resuelto

La idea de que los perros puedan percibir el campo magnético terrestre sigue siendo una de las hipótesis más fascinantes de la biología animal.

Sin embargo, todavía hacen falta nuevos estudios independientes para confirmar hasta qué punto esa capacidad influye realmente en su comportamiento cotidiano.

Mientras tanto, la próxima vez que tu perro dé varias vueltas antes de hacer del baño, probablemente estará haciendo mucho más que simplemente buscar el sitio perfecto.

Estará combinando millones de años de evolución, un extraordinario sentido del olfato y, quizá, una percepción del mundo que los seres humanos aún apenas comenzamos a comprender.

Fuentes consultadas

  1. Dogs are sensitive to small variations of the Earths magnetic field - Frontiers in Zoology, vía PubMed Central